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LOEB Y CITROEN, LA DUPLA IMBATIBLE

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Por Miguel Colazo

 

Ha finalizado el campeonato del mundo de rallies 2011 y por octava vez Sebastián Loeb se consagra campeón, repitiendo aunque con variantes particulares la historia de los últimos años, que lo ha tenido como protagonista excluyente. El dominio absoluto del francés y la marca Citroen ha sido coincidente con un período que, en lo técnico, se caracterizó por ser uno de los más pobres de la categoría a través del tiempo. Loeb, los mira de lejosCuesta creer que, una actividad como el rally mundial haya caído tan bajo, aún estando en la cúpula de la federación internacional un ex hombre de la especialidad, como Jean Todt, que si bien terminó su carrera dirigiendo a Ferrari en Fórmula 1, todo su camino previo fue en las carreras ruteras de autos con techo, en las que fue navegante, alguna vez piloto ocasional y también manager de equipo. 

El rally ha tenido otros momentos de transición, pero ninguno tan largo y tan aburrido como el de las últimas temporadas, reducido a un duelo entre solo dos equipos, uno extremadamente efectivo, Citroen y el otro sumamente vulnerable, Ford, de ahí el dominio de la escudería gala. Hubo algún período parecido, allá por los años 87, 88 y 89, hasta al 90, en que Lancia dominó a voluntad, hasta la aparición de Toyota y luego el resto de las marcas japonesas elevaron el nivel de competitividad a lo mejor de lo mejor. Acá, en el último decenio, se empezaron a ir de a poco los orientales y luego también varios de los europeos y quedó este campeonato que, para mí y con respeto, pero también con bronca es una verdadera farsa, para uno que viene siguiendo la evolución y el desarrollo de los torneos de rally desde sus comienzos en la década de los años 70.

La oportunidad histórica de haber recobrado un nivel de competencia de marcas y pilotos realmente interesante se tuvo unos añitos atrás, cuando la lógica y el sentido común indicaban que, al cierre del ciclo de los WRC de dos litros de cilindrada se podría hacer una categoría nueva interesante y muy variada en cuanto a concurrentes, asimilando la Super 2000 y alguna idea nueva. Pero no fue así, entonces Peugeot, Skoda y los de dos litros quedaron haciendo el IRC, muy devaluado también en tanto Citroen, Ford y últimamente Mini se mantuvieron a la palestra con estos WRC minimalistas de última generación.

Dentro de este panorama el certamen de la presente temporada volvió a presentarse con el mismo libreto y algunas partituras cambiadas. Loeb ya no es la máquina casi perfecta de conducir que era en sus mejores tiempos, Ogier le planteó batalla desde el seno de su propio equipo y lo hizo tambalear en algunos rounds de pelea cara a cara. Pero a la larga prevaleció el oficio de campeón por sobre las ganas de ser campeón y a Ogier le faltó grandeza para destronar al rey de su propia tribu.

Miko Hirvonen volvió a cargar una nueva frustración, pese a haber tenido una temporada positiva aunque con demasiados altibajos, en tanto Jari Matti Latvala se afianzó mucho pero no tanto como para devolverle a Ford el brío suficiente como para volver a soñar con un campeonato.

Petter Solberg siguió paseando su veteranía con dignidad y Kimi Raikkonen no demostró nada en las rutas y ahora parece que quiere volver a la F1, aunque de abajo.

De esa manera, con más pena que gloria ha pasado otro campeonato mundial de rally, donde lo que hace falta es atraer de nuevo a la competencia entre los constructores, que siempre fue lo que mantuvo viva ala categoría. Todo lo demás, es guitarreo aislado, cuando lo que hace falta es afinar una orquesta como la gente. Y no se la ve venir, salvo que de pronto aparezca algún destello de luz en medio de las tinieblas actuales.

Última actualización el Lunes, 14 de Noviembre de 2011 12:31  

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